LA TIERRA CONTAMINADA CON SANGRE INOCENTE

VOMITA SUS MORADORES

 

 

 

    Leemos lo siguiente en la Biblia: “Y la tierra fue contaminada; y Yo visité su maldad sobre ella, y la tierra vomitó sus moradores (Levítico 18:25). Sobre este mismo tema, Dios continúa diciendo: “Y no contaminareis la tierra donde estuviereis; porque esta sangre amancillará la tierra, y la tierra no será expiada de la sangre que fue derramada en ella, sino con la sangre del que la derramó (Números 35:33).

 

LOS CRIMENES

   No hay duda que los crímenes cometidos en este mundo han contaminado la tierra desde el principio de la historia. Por lo tanto no nos debe sorprender que Dios utilice los elementos de la tierra para llevar a cabo sus justos juicios usando los terremotos, huracanes, tornados, inundaciones, deslizamientos, sequías, derrumbamientos, tsunamis, etc., La responsabilidad de decontaminar la tierra de sangre inocente recae sobre el gobierno de cada país. “El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre (Génesis 9:6). Nótese que dice “por el hombre,” o sea, que Dios autoriza y responsabiliza al gobierno de cada país para ejecutar a los criminales hallados culpables de homicidio en primer grado. Esto no es otra cosa que la pena capital designada por Dios. Desde luego que habría que asegurarse que el juicio sea justo e igual para todas las clases sociales.

 

LOS ABORTOS PROVOCADOS

   Nosotros, todos los seres humanos, desde el vientre de nuestra madre hemos sido constituidos pecadores porque somos descendientes de Adán, nuestro padre según la carne (Romanos 5:12). Sin embargo un niño aunque es pecador por naturaleza, no viene a ser culpable de pecado hasta después de cierta edad, cuando viene al conocimiento del bien y del mal. Desde entonces en adelante, joven o adulto, cada persona en este mundo es culpable de pecado, no sólo porque peca a sabiendas, sino porque está contaminado con el pecado original. Pero aun así, un hombre siendo pecador, si alguien lo mata injustamente, Dios dice que eso es derramamiento de sangre inocente. Ahora bien, si esto es así, que matar un pecador injustamente, es derramamiento de sangre inocente. La pregunta que debemos considerar es: ¿Cuánto más inocente será el derramamiento de la sangre de un bebé sin nacer? Como en el caso de los millares de abortos legalizados que se llevan a cabo diariamente en muchos hospitales de este mundo. Yo diría que esto es derramamiento de sangre ultra inocente.

 

EL REMEDIO DESCARTADO

   El remedio que Dios autorizó lo leímos en el primer párrafo: “y la tierra no será expiada de la sangre que fue derramada en ella, sino con la sangre del que la derramó.” O sea, se limpia la sangre con sangre. De acuerdo a este remedio no solamente los criminales son dignos de la pena capital, sino también los doctores que dedican su profesión a los abortos para lucrarse. También las madres que voluntariamente deciden abortar, por la causa que sea, son culpables de asesinato premeditado. Dios dice que para decontaminar la tierra habría que juzgar estos sectores, y si probados culpables, condenarlos a muerte. Desde luego descartamos este remedio para decontaminar la tierra porque está lejos de ser considerado por el hombre natural, pues no tiene temor de Dios, y por lo tanto no obedece la Ley de Dios.

Podemos deducir que el Mandamiento de Dios que dice: "No Matarás" sin duda significa "No derramarás sangre inocente," pues la ejecución de un asesino hallado culpable está lejos de ser derramamiento de sangre inocente. Por lo tanto tenemos que admitir que: "Vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, etc." ( Éxodo 21: 22-25) es la justa Ley de Dios.

Alguien dirá que Cristo cambió esa Ley (Mt 5:38). Este cambio es para el pueblo redimido por Cristo que está bajo el Pacto de la Gracia. Pero el mundo secular Sin Cristo no está bajo el Pacto de la Gracia, sino que aún permanece bajo el Pacto Noénico (Gen 9:6, 12, 16 y 17). Debo añadir que las naciones Gentiles tampoco están bajo el Pacto Mosaico, el cual fue con el pueblo Hebreo exclusivamente (Deut 5:1-3; Ex 19: 3-6).

 

 

EL REMEDIO EFICAZ

   La Biblia nos revela que Dios va juzgar justa y completamente todos los pecados y las injusticias de todos los hombres sin Cristo. En (Apocalipsis 20:11-15) encontramos los detalles del Juicio Final. Todas las personas en este mundo de todos los tiempos que han muerto sin Cristo serán resucitados vivos para Juicio. Sin embargo no importa cuan culpable sea un pecador, Dios le ofrece un escape de este Juicio. El profeta lo pone de esta manera: “Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos, si fueren rojo como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana” (Isaías 1:18). Es decir que Dios tiene un remedio eficaz que puede limpiar todos nuestros pecados. Este remedio es la Sangre Derramada del Señor JesuCristo, que nos limpia de todo pecado. Dios quiere que todo pecador arregle su problema de pecado fuera del Tribunal. Pues allí será muy tarde y va a ser hallado culpable, y será lanzado al Lago de Fuego. Esta es la muerte segunda. (Apo 20:11-15).

   Dios no quiere que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. “Pero Dios, habiendo pasado por alto esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan, por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos” (Hechos 17:30-31).

 

CONCLUSION

    Amado lector, Dios está hablando del  Señor JesuCristo. Él es el remedio para escapar el Juicio de Dios. Dios prefiere que usted arregle su problema de pecado con Cristo fuera del Tribunal. No importa cuan grande u horrible sea tu pecado, Cristo pagó por todos nuestros pecados, por lo tanto están saldos.  Tú no tendrás que comparecer al Juicio Final si aceptas a Cristo. Pues ya Cristo sufrió el Juicio de Dios sobre sí mismo por ti y por mí. El Señor hizo lo difícil. Esto es dar su vida como propiciación por tus pecados y los míos. Tú sólo tienes que arrepentirte y pedirle al Señor Jesús que te perdone y te salve, hazlo antes que se cierre la puerta de salvación.    Amén.

 

 

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