¿QUÉ ES MENESTER

QUE YO HAGA

PARA SER SALVO?

Por John R. Rice

Traducido con permiso del Sword of the Lord

 

 

¿Qué debo hacer para ser Salvo? He aquí en forma corta y sencilla la pregunta cuya contestación toda persona tendrá que aprender si desea evitar una eternidad, sin Dios, en los tormentos del Infierno. Gracias a Dios que esta pregunta se hizo y se contestó en la Biblia, con sencillez para que toda alma pueda comprenderla.

 

El Apóstol Pablo y Silas estaban en la cárcel por predicar la Palabra de Dios en la ciudad de Filipos. A media noche ellos cantaban y oraban a Dios, el cual envió un terremoto que sacudió los cimientos de la cárcel, abrió las puertas y quebró los cepos con que estaban sujetos los pies de ellos. El carcelero pensando que se escaparon los prisioneros, sacó su espada para suicidarse. Pablo le hace saber que no se ha escapado nadie. “El carcelero entonces pidiendo luz, entró dentro y temblando se derribó a los pies de Pablo y Silas; y sacándoles fuera les dice: "Señores ¿qué es menester que yo haga para ser salvo?" y ellos dijeron: "Cree en el Señor JesuCristo y serás salvo tú y tu casa” (Hechos 16:29-31).

 

¿Qué debo hacer para ser salvo? Esa es la pregunta; y la contestación divina es: “Cree en el Señor JesuCristo y serás salvo tú, y tu casa.” He aquí el verdadero y único plan divino que Dios ha hecho para salvar a todo hombre, mujer, joven y niño nacido en este mundo.

 

¿Y Yo que debo hacer?

Sí amigo lector, hay algo que puedes hacer, y es fácil. Notarás que sólo hubo esperanza para el carcelero de Filipos cuando éste se reconoció a sí mismo como pecador y deseó tener aquella salvación que aquellos hombres tenían y predicaban. Pues eso es lo primero que tienes que hacer, reconocerte pecador ante Dios. La Biblia dice: “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada uno se apartó por su camino, mas Jehová cargó en Él (JesuCristo) el pecado de todos nosotros” (Isaías 53:6).

 

El Señor no quiere que vivamos engañados, creyéndonos que somos buenos. “…pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado. Como está escrito: No hay justo, ni aun uno,…no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” (Romanos 3:10-12). Más adelante dice: “Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Rom 3: 22-23).

 

Las Sagradas Escrituras son claras en cuanto a la culpabilidad del hombre pecador y la santidad de Dios. Es imposible que un hombre pueda reconciliarse con Dios por los méritos de su propia conducta. El hombre debe oír y aprender sobre la reconciliación con Dios hecha posible a través del Sacrificio Expiatorio del Señor JesuCristo en la Cruz del Calvario. Luego entonces lo que un pecador tiene que hacer es aceptar el hecho de que necesita esta Salvación tan grande que es en Cristo Jesús.

 

LAS BUENAS OBRAS NO SALVAN

La Escritura hace bien claro que el hombre nada puede hacer de manera que llegue a ser merecedor de la salvación de Dios que es en Cristo. Nada absolutamente nada puede el hombre añadir a la obra que hizo el Señor en la Cruz del Calvario para saldar nuestra deuda de pecados.

Veamos lo que Dios dice al respecto: “Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la Ley, sino por la Fe de JesuCristo, para que fuésemos justificados por la Fe de Cristo, y no por las Obras de la Ley; por cuanto por las Obras de la Ley ninguna carne será justificada” (Gálatas 2:16). También en (Gal 3:11) Mas por cuanto por la Ley ninguno se justifica para con Dios, queda manifiesto: ‘Que el justo por la Fe vivirá.”

 

Repetidas veces Dios dice que no hay salvación a cambio de buenas obras o justicia propia del hombre. “Porque por Gracia sois salvos por la Fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras para que nadie se gloríe (Efesios 2:8-9). El Apóstol Pablo después de presentar varios argumentos sobre este asunto llega a la siguiente conclusión: “Así que concluimos ser el hombre justificado por Fe, sin las obras de la Ley (Rom 3:28).

 

EL ARREPENTIMIENTO

En tercer lugar el hombre tiene que arrepentirse de sus pecados. El Señor JesuCristo dijo repetidas veces: “Si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.” Las palabras de Jesús son fieles y verdaderas, cuando Él dice “todos” –son todos los hombres en este mundo sin Cristo–. También dice “pereceréis” Esto quiere decir que los hombres que mueren sin Cristo serán finalmente lanzados vivos al Lago de Fuego donde serán atormentados día y noche para siempre jamás, ésta es la muerte segunda. Sí, así como lo oye amado lector: “Vivos” –porque los hombres y mujeres que mueren sin Cristo serán resucitados en sus cuerpos, vivos otra vez para el Juicio Final–. Léase (Apocalipsis 19:20, 20:10-15), (Daniel 12:2), (Juan 5:28-29) e (Isa 26:19).

 

 

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