LA RESURRECCIÓN ES

DE SUPREMA IMPORTANCIA

Por R. L. Moyer

Traducido con permiso del Sword of the Lord

 

La resurrección de los muertos es increible para el hombre natural. La primera vez que un hombre oye sobre la resurrección de los muertos simplemente rechaza la idea como imposible. Si un hombre es ignorante de las Sagradas Escrituras no puede creer que todos los muertos vayan a resucitar algún día. Aun algunas personas que profesan conocer las Escrituras no creen en la resurrección de los muertos.

 

 Éste fue el caso de los Saduceos (religiosos de Israel). Leemos en la Biblia: “Aquel día llegaron a Él los Saduceos, que dicen no haber resurrección, y le preguntaron diciendo…” Los Saduceos procedieron proponiéndole al Señor Jesús un caso hipotético que ellos pensaban sería un problema en caso de haber resurrección de los muertos. Jesús les respondió señalándoles dos errores que habían cometido, ambos relacionados con el conocimiento de las Escrituras. El versículo 29 dice: “Entonces respondiendo Jesús les dijo: Erráis ignorando las Escrituras y el Poder de Dios.” El error craso de un incrédulo es ser ignorante de las Escrituras, y desde luego si no conoce las Escrituras, tampoco puede conocer el Poder de Dios.

De modo que si un hombre o mujer no conoce las Escrituras ni el Poder de Dios, pues naturalmente no va a creer que los muertos vayan a ser resucitados. Sin embargo la resurrección de los muertos es la verdad principal de la esperanza de un cristiano. Esta verdad está dentro del mismo núcleo del Evangelio (las Buenas Noticias).

 

La persona que quita la resurrección de su mensaje religioso está predicando un evangelio falso, sin buenas noticias, sin esperanza. Quitar la resurrección es poner al hombre al nivel de la bestia. Haberle quitado esta esperanza al Apóstol Pablo hubiera sido quitarle su fe en Cristo. Pero por el contrario, el mensaje motivador del Apóstol Pablo es precisamente la verdad divina de que la resurrección es un hecho certificado, juramentado y probado por Dios.

 

Por lo tanto, la persona que niega la resurrección no es un cristiano genuino. Hay otras doctrinas en la Biblia, ésta sin embargo es una de las esenciales, y por ser increíble, es básica para la fe y la esperanza. Para que veamos la suprema importancia de esta doctrina; El Espíritu Santo nos muestra lo fatal que sería si no hubiera resurrección de muertos. Recomiendo que usted lea (1Corintios 15:12-20). Luego veamos esta Escritura por partes.

 

 SIN RESURRECCIÓN NO HAY SALVADOR

“Porque si no hay resurrección de muertos Cristo tampoco resucitó" (1Cor 15:13). Es decir, que si la resurrección de los muertos no es verdad, entonces la resurrección de Cristo no ocurrió. Esto quiere decir que el Evangelio tuvo su final. Un Cristo muerto es una desilusión, un desengaño. Sin la resurrección de Cristo también se deshace la doctrina de la Encarnación (Dios manifestado en carne), de seguro que Dios no puede ser retenido por la muerte. Sin la resurrección de Cristo desaparece también la doctrina del Sacrificio Vicario de Cristo, y todavía el cristiano verdadero estaría bajo la condenación del pecado. Pero gloria a Dios, el versículo 20 dice: “Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.”

 

SIN RESURRECCION NADA HAY QUE PREDICAR

“Y si Cristo no resucitó, vana es nuestra predicación.” (Vers.14). Algo vano es algo vacío como una pompa de jabón que flota por el aire. Es sorprendente como forma una esfera perfecta, y fascinante por sus múltiples colores, pero revienta y se deshace, no tiene nada. Así sería nuestra predicación si Cristo no resucitó vivo en carne y hueso. Pero alabado sea el Señor, el versículo 20 dice: “Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.”

 

SIN RESURRECCIÓN LA FE ES VANA

“Vana también es vuestra fe” (Vers 14). Cierto es que creer en un hombre muerto sería vano. Su muerte demostraría que era un hombre común que desde la tumba a nadie puede darle vida eterna. También hubiera mostrado que era un farsante, pues Él dijo que al tercer día iba a resucitar. Pero gloria sea a su Santo Nombre: el versículo 20 dice: “Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.”

 

SIN RESURRECCIÓN LOS PROFETAS, LOS APÓSTOLES,

Y AUN NOSOTROS SERIAMOS UNOS MENTIROSOS

“Y aun somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que Él haya levantado a Cristo; al cual no levantó si en verdad los muertos no resucitan” (Vers 15). Así es que si Cristo no resucitó de entre los muertos, no solamente nuestra predicación sería vana, sino también la predicación de los profetas y los apóstoles. Todos seriamos partícipes de esas supuestas mentiras. Obviamente surgirían preguntas: ¿Quién sería el instigador y responsable de todo este supuesto fraude? ¿Mandó Dios a sus profetas y apóstoles a proclamar supuestas mentiras? Desde luego que no, mil veces no. Uno de los atributos más sobresaliente de Dios es su Santidad, su perfecta Santidad. Luego entonces si Dios es Santo, tiene que ser verdadero. La resurrección que Dios anuncia tantas veces en la Sagrada Escritura tiene que ser verdadera. Bendecido sea su Nombre, el versículo 20 dice: “Mas ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.”

 

SIN RESURRECCIÓN NO HAY PERDÓN DE PECADOS

“Aún estáis en vuestros pecados” (Vers 17). Así es que si la resurrección no es verdad, no solamente no tenemos salvador, nuestra predicación es vana, nuestra fe es vana, y somos supuestos engañadores, sino que también nuestros pecados están irremediablemente sin perdonar. Pero gracias a Dios esto no es así, pues el versículo 20 dice: “Mas ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.”

 

SI CRISTO NO RESUCITÓ, NADIE MÁS RESUCITARÁ

“Entonces también los que durmieron en Cristo son perdidos” (Vers 18). Luego entonces, si Cristo no resucitó, los creyentes están perdidos, no hay ninguno salvo. También los que han muerto por la causa de Cristo, los mártires de Jesús, perecieron para siempre. No amado lector, eso no es así, el versículo 20 dice: “Mas ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.”

 

SI NO HAY RESURRECCIÓN LOS CRISTIANOS

ESTAMOS EN PEOR CONDICIÓN QUE LOS INCRÉDULOS

“Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, los mas miserables somos de todos los hombres” (Vers 19). Nótese la frase: “si en esta vida solamente.” Es decir si esta vida actual lo es todo, y no hay nada más después de la muerte, entonces sí que los cristianos verdaderos seriamos de los hombres los más miserables. Pero, Gloria a Dios, el versículo 20 Dice: “Mas ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.”

 

Para concluir no olvidemos que la doctrina de la Resurrección es de suprema importancia y no debe faltar en la predicación. Pues ésta también era la predicación de los testigos que vieron con sus ojos al Cristo resucitado, leemos en (Hechos 4:33): “los Apóstoles daban testimonio de la resurrección de Jesús con grande esfuerzo; y gran Gracia era en todos ellos."

 

 

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