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APARIENCIA DE EDAD INHERENTE EN LA CREACION
Por John C, Whitcomb, Jr., Professor, Grace Theological Seminary, Winona Lake, Indiana Traducido con permiso
En el primer capítulo del primer libro de la Biblia, es decir, Génesis I, tenemos el relato de la Creación. Si estudiamos cuidadosamente este capítulo podemos ver que hay por lo menos tres características evidentes en la Creación. Esas tres características son: 1) La Creación fue sobrenatural. 2) La Creación fue instantánea. 3) La Creación tenía apariencia de edad inherente. A continuación trataremos de explicar cada uno de estos tres conceptos. Daremos atención especial al tercer concepto por ser innovador y de gran valor teológico.
1) LA CREACION FUE SOBRENATURAL En oposición directa a todos los esfuerzos humanos para explicar el origen del mundo en términos de procesos naturales, la Biblia enseña que Dios creó todas las cosas sobrenaturalmente. En otras palabras, el mundo vino a existir en una forma diferente a lo que se puede observar en el presente universo. Hoy día absolutamente nada puede ser creado aparte de material preexistente. Los científicos expresan esta verdad básica en términos de la primera ley de termodinámica. Leemos en la Biblia que durante la semana de la Creación, el Cosmos (Universo) fue formado por la Palabra de Dios, de modo que lo se ve no fue hecho de lo existente (Hebreos 11:3 y Romanos 4:17). Cuando Dios creó los cielos y la tierra, el mar y todo lo que en ella existe (Exodo 20:11 y 31:17), lo hizo sin el uso de ningún material preexistente. Los teólogos llaman a eso creatio exnihilo (creación de la nada). Esta expresión nos ayuda si entendemos que significa que las entidades físicas fueron creadas de recursos no físicos mediante la omnipotencia de Dios. Técnicamente hablando, esta expresión se aplica solamente a materia inorgánica, toda vez que Dios sí empleó materia creada previamente para formar los cuerpos vivientes tanto de animales como de vegetación, e inclusive del hombre. De todos modos veremos que toda la obra de Creación, en su totalidad, fue estrictamente sobrenatural.
2) LA CREACION FUE REPENTINA Un aspecto muy importante del sobrenaturalismo de la Creación fue lo repentino de la misma, o sea, lo rápido que ocurrió. Así es que no sólo fue exnihilo (en referencia a la Tierra, el Sol, la Luna y las estrellas) sino que también fue repentina, que sucedió rápidamente, o instantáneo. El concepto evolutivo del desarrollo gradual de la masa de elementos a través de la historia cósmica (inclusive la teoría de la gran explosión) está totalmente excluido de las Sagradas Escrituras. En primer lugar debemos notar los efectos rápidos del poder creativo de la Palabra de Dios. Leemos en el Salmo 33:6-9, de la siguiente manera: “Por la Palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca. El junta como un montón las aguas del mar; El pone en depósitos los abismos. Tema a Jehová toda la tierra; teman delante de El todos los habitantes del mundo. Porque El dijo, y fue hecho; El mandó, y existió.” En este texto escritural no hay ningún tipo de espera, ninguna idea de atraso, ni mucho menos de explosión alguna. Sino que todo fue creado por el poder sobrenatural de Dios y en forma rápida.
3) APARIENCIA DE EDAD INHERENTE EN LA CREACION A continuación presentaremos este concepto muy importante que muestra porqué los sabios (científicos) e intelectuales de este mundo se han equivocado. “Pues está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé el entendimiento de los entendidos” (1Corintios 1:19). El sobrenaturalismo y lo repentino de la Creación nos provee del trasfondo necesario para el concepto de que: “Todo lo creado tenía que tener apariencia de edad desde el mismo instante que vino a existencia.” Este fue precisamente el concepto de alto significado teológico que fortificó mi Fe en el Creador. En primer lugar, si este concepto no fuera cierto, no hubiera habido una Creación hecha por Dios. El Dr. Henry Morris de Virginia Polytechnic Institute hizo este punto bien claro cuando dijo: “Si Dios actualmente creó algo, aun los más simples átomos, esas formas o cualquier otra creación, tenía que tener apariencia de edad inherente en las mismas desde el mismo instante que vino a existencia. No puede haber una Creación genuina de ninguna clase sin una apariencia de edad inicial. Como resultado de esta apariencia es posible interpretar una materia recién creada en términos de alguna clase de historia evolutiva. Y si Dios pudo crear cosas con apariencia de edad —en otras palabras, si Dios es Dios de Poder Infinito— entonces no hay razón para creer que no haya podido, en conformidad a su carácter, crear un universo "full grown" en muy poco tiempo. (Whitcomb and Morris, The Genesis Flood, Presby. & Pub. Co. 1961 p. 238). En Segundo lugar, si el concepto de “Creación con apariencia de edad” fuera erróneo, entonces muchos de los milagros del Señor JesuCristo no pudieron haber ocurrido. En una ocasión, en una montaña cerca del mar de Galilea, cinco mil hombres y sus familias comieron pan y pescado que fueron creados por el Señor con apariencia de edad (Mt 14, Mc 6, Lc 9, y Juan 6). Allí aparecieron decenas de miles de bollos de pan compuestos de granos de trigo que nunca fueron sembrados, ni cultivados, ni segados; pan horneado que nunca pasaron por un horno. Había también allí por lo menos diez mil pescados. Peces que nunca nacieron de huevos, ni se criaron, ni fueron pescados en tarraya, ni fritos en sartén. Sin embargo allí estaban listos para comer, y sabrosos sin duda. Todos estos comestibles no hay duda que tenían apariencia de edad inherente. Otro claro milagro de Creación del Señor Jesús lo encontramos en Juan capítulo 2. Jesús comenzaba su ministerio aquí en la tierra. Este fue su primer milagro, el cual estaba intencionado para manifestar su gloria (Juan 2:11) como creador del mundo (Juan 1:3). ¿Cómo llevó a cabo su intento? Lo hizo convirtiendo, en un instante, cerca de 100 galones de agua en delicioso vino. Ahora bien, sabemos que el vino es el producto final de un largo y complejo proceso comenzando con la siembra de un viñedo del cual se obtienen uvas. El resultado final de un buen vino debe tardar de ocho a diez años. Pero Jesús demostró ser el Señor de la Creación, obviando todo ese proceso de largo tiempo, convirtiendo el agua directamente en vino, en un instante. ¿Tenía aquel vino apariencia de edad? Escuchemos la opinión del maestresala en (Juan 2:9-10): “Cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber de donde era, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo, y le dijo: ‘Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces el inferior, mas tú has guardado el buen vino hasta ahora.” Desde luego esta fue una conclusión natural de una persona que sin duda sabía distinguir la calidad del vino. Por lo tanto asumió que ese vino tenía historia anterior de largo almacenamiento. Indudablemente esa fue su conclución cuando dijo: "tú has guardado." ¡Ah, pero estaba equivocado! El hombre natural, independientemente de lo inteligente que sea, yerra si ignora las Escrituras y el Poder de Dios (Mateo 22:29). Sin duda ésta es la razón principal para que algunos nieguen al Creador y su Creación. Cuando contemplan las obras de la Creación, ya sea el Sol, la Luna, el mar, los animales, plantas y aun al hombre, al igual que el maestresala, estas personas asumen que las cosas creadas han sido guardadas en algún sitio hasta ahora.
CONCLUSION Dios es Todopoderoso, la Creación misma da testimonio de su poder. Esto quiere decir que su poder no tiene límites. Dios trajo este Universo a existencia de la forma y manera que está explicado literalmente en el capítulo uno de Génesis. Es evidente que Dios usó métodos sobrenaturales que el hombre no puede entender ni explicar. Es también evidente que El trajo a existencia entidades adultas en forma rápida. (Queda resuelto el dilema de cual fue primero, el huevo o la gallina.) La Creación no comenzó con formas simples y primitivas, como dicen los evolucionistas. Sino que comenzó con entidades adultas. Esas entidades tenían que tener apariencia de edad. “Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran, manera” (Génesis 1:31).
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